Un libro

domingo, 29 de enero de 2012

Lo de Spanair

Hace un año escribía esto sobre las primeras medidas adoptadas por el "Gobierno de los mejores". Entonces me quejaba, entre otras cosas, de las ayudas a Spanair y en un comentario (firmado por Carlos) se apuntaban las dudas que planteaban dichas ayudas desde la perspectiva del Derecho de la competencia y la limitación que éste establece respecto a las ayudas estatales.
Ahora un año después se ha concretado la debacle y el presidente Mas reconoce que por la compañía hicieron "lo que han podido y más". Ya me gustaría que se hiciera también lo que se pudiera (ya no pido que se haga más de lo que se pueda, porque tratándose de dinero público este "más de lo que se pueda" se acerca peligrosamente a la irregularidad administrativa o, incluso, la malversación); pero sí al menos todo lo que se pueda por la sanidad, la educación y los servicios sociales. Seguramente es pedir demasiado que en esta época excepcional que nos toca vivir los gobernantes se den cuenta de que no estamos para subvencionar aeropuertos o líneas aéreas, ni para festejos y televisiones; que debemos centrarnos en lo esencial y abordar los problemas como lo que son: problemas graves que no se resuelven simplemente recortando a quienes no pueden hacer nada para evitar lo que se les viene encima (funcionarios, pensionistas) para seguir pagando a los que viven cómodamente instalados en el sistema (medios de comunicación subvencionados, circuitos de cursos y formación, agencias y empresas públicas, etc.).
Hacer política no es más que elegir; elegir sabiendo que la elección afectará a vidas y personas; ahora y en el futuro. Y lamento decir que las elecciones que se han hecho en el último año me parecen casi todas equivocadas.

domingo, 15 de enero de 2012

#yonopuedopagar


Acabo de leer esta noticia, que me deja bastante preocupado. Reproduzco lo que comenté en facebook sobre ella:


Es claro que los medios oficiales intentan minimizar todo lo que se refiere a ese movimiento de insatisfacción social que desde hace unos meses se ha instalado en varios países (no solo en España). El mirar para otro lado no hará que cambien las cosas porque: 1) El contexto económico y social es objetivamente muy malo, y cada vez son más quienes están profundamente afectados por la crisis. 2) La percepción de que la situación actual es injusta está cada vez más asumida, lo que provoca rechazo a las instituciones y resistencia ante los sacrificios que de forma constante se vienen exigiendo desde hace años sin que se aprecie mejoría alguna. 3) En momentos como éste son incidentes aparentemente "menores" como puede ser la subida del transporte, del pan, de las tarifas eléctricas o de las tasas universitarias los que desencadenan conflictos graves. La olla se ha calentado y no hace falta mucho para que estalle.

Teniendo en cuenta lo anterior es bastante irresponsable que la clase política y sus socios, los medios de comunicación, sigan actuando como si la situación no fuera excepcional. Lo es, y en una situación excepcional es preciso un pacto que permita unir a la sociedad, no bastan soluciones parciales que lo único que harán será conducir al desastre. Es preciso 1) depurar responsabilidades, tanto en lo que se refiere a los defraudadores y corruptos (la prensa está llena de referencias a infracciones y delitos fiscales y vinculados al tráfico de influencias) como a los responsables de la crisis por haber actuado de manera poco adecuada en los años que precedieron a ésta. 2) Fijar medidas no coyunturales, sino de reforma profunda que permitan otorgar una solución definitiva a la falta de ingresos de las administraciones públicas. Estas medidas tienen que incluir el cese de gastos inútiles (televisiones, infraestructuras "suntuarias", administraciones inútiles, empresas que solo sirven para colocar a afines a los partidos...), si es preciso incluirán también el aumento de impuestos y, si es necesario, la disminución de la retribución de los empleados públicos, pero con el compromiso de que esa disminución en la retribución no ha de ser permanente, sino limitada al tiempo en que dure la situación excepcional que vivimos. 3) Las medidas anteriores tienen que ir acompañadas de medidas que palien los altísimos costes sociales que está acarreando la crisis económica; en este sentido es fundamental un plan para evitar los deshaucios de familias sin recursos, sin que esto suponga en ningún caso la condonación de las deudas que en su momento se asumieron voluntariamente. 4) El conjunto de la sociedad nunca admitiría una disminución en la calidad de la sanidad y la enseñanza públicas. Un pacto como el que aquí se propone tiene que garantizar que la sanidad y la educación seguirán siendo universales, gratuitas y de calidad.