Castelldefels

domingo, 9 de octubre de 2011

Sobre academias y fragatas

Me ha sorprendido el artículo de Javier Marías de hoy en El País Semanal. En él explica que hace unas semanas falleció Don Eliseo Álvarez-Arenas, almirante de la Armada y miembro de la Real Academia Española (RAE). Al hilo de la figura del recientemente desaparecido, Javier Marías explica que quizás ha habido siempre un marino en la Academia para la correcta definición de los muchos términos marinos del español. Y es aquí donde viene mi sorpresa, porque bien había pensado hasta ahora que nunca un hombre de mar había formado parte de la RAE o, al menos, que hacía décadas que ninguno se ocupaba de los términos marinos que contiene el Diccionario de la Lengua Española del que es autora tan prestigiosa institución.
Esta impresión mía (equivocada como se ve) tiene su origen en una rápida consulta al Diccionario de la RAE hace unos años. En medio de una de esas periódicas polémicas sobre la definición de este o aquel término (que si "maestra" como mujer del maestro, o las diferencias entre las acepciones de "zorra" y "zorro", ya no me acuerdo qué fue en aquella ocasión) me tropecé con la definición de "fragata". Para el Diccionario "fragata" era "Buque de tres palos, con cofas y vergas en todos ellos. La de guerra tenía una sola batería corrida entre los puentes, además de la de cubierta". Leí y releí la definición estupefacto. Ciertamente, al igual que cualquiera que hubiera disfrutado con "De grumete a almirante", "Trafalgar" de Pérez Galdós o cualquiera de las novelas de Patrick O'Brian sobre el capitán Jack Aubrey, sabía a qué se refería el Diccionario: definía el término fragata tal como era empleado en el siglo XVIII, en la época de la navegación a vela; pero a la vez me imaginaba la sorpresa de cualquier escolar actual que se dirigiera al diccionario para consultar el sentido de la palabra "fragata" empleado, por ejemplo, en la siguiente frase que bien podría encontrarse en cualquier periódico actual: "España envía una fragata al Índico para colaborar en la lucha contra la piratería"; o ésta otra del número de hoy de El País: "El mantenimiento de los cuatro barcos norteamericanos [los destructores desplazados a Rota en el marco del escudo antimisiles], dada la similitud de su sistema de combate con el de las fragatas F-100 españolas..." ¡Vaya! Así que este escudo antisimisiles está basado en barcos cuyo sistema de combate es semejante al de "buques de tres palos con cofas y vergas en todos ellos y con una sola batería entre los puentes además de la de cubierta".
¿Cómo es posible que un término como éste, "fragata" no haya sido revisado en todas estas décadas? Y digo décadas porque hace décadas que las marinas del mundo (incluida la española) utilizan buques de guerra a los que denominan "fragatas" y que nada tienen que ver con la definición del Diccionario de la RAE. Me imagino que no será un ejemplo aislado y que, por tanto, es probable que no pocas de las definiciones de dicho Diccionario resulten ya prácticamente inútiles.
Durante la elaboración de mi tesis doctoral le cogí cierta manía al Diccionario de la RAE. A veces mis directores me recriminaban que utilizaba una palabra "que no existía", y el criterio de dicha existencia era el Diccionario de la RAE, al que se le otorgaba un valor normativo. A mi siempre me pareció que las palabras existen desde que se utilizan y que ningún diccionario puede alterar eso. Los buenos diccionarios no deben ser normativos, sino ganarse un prestigio por resolver de forma acertada las dudas que puedan asaltar a los usuarios del idioma y ayudándoles en su utilización mediante definiciones rigurosas y actualizadas. Evidentemente no se trata de convertir el diccionario en una enciclopedia; pero que la definición de "fragata" en el diccionario normativo del español sea la que he transcrito me parece una tomadura de pelo. Si en la Academia había un almirante y edición tras edición el término ha permanecido inalterado es que hay un problema en esa institución, y un problema grande, además. No me extraña que el diccionario pierda prestigio entre los profesionales y que su influencia se deba cada vez más únicamente a ese presunto carácter normativo que tan antipático me resulta. Cada vez lo veo más como una de esas fragatas que define en medio de un océano lleno de barcos mucho más modernos, más rápidos y mejor armados.



1 comentario:

José Ángel dijo...

Corbeta.- Embarcación de guerra, con tres palos y vela cuadrada, semejante a la fragata, aunque más pequeña.